En muchas familias, la cocina es el espacio donde escogemos y combinamos diferentes alimentos para crear comidas que no solamente cumpla la función de nutrir, si no también de complacer el paladar de quienes más amamos. Allí honramos nuestra historia familiar, al traer a la vida recetas de nuestros padres o abuelos; y si somos cocinillas, también puede convertirse en un perfecto espacio de relax y experimentación creativa.
El corazón de nuestro hogar es espacio y escenario de muchos momentos familiares, pero el acto de cocinar es sin duda la manifestación cotidiana del amor por los nuestros. Desde el momento en que elegimos la receta y sus ingredientes, hasta cada paso del platillo que preparamos, es un acto de amor. Os imagináis a nuestros pequeños participar de éste momento?
El hecho de preparar algo para otro convierte un plato de comida en una ofrenda de amor y el hecho de hacer partícipes a nuestros pequeños deja lecciones valiosas de entrega y amor por el otro que no pueden explicarse con palabras, solo pueden materializarse con actos. Cocinar con nuestros niños también nos hace más conscientes a nosotros de la actividad que hacemos, y nos permite retroalimentarnos en el acto de dar.

Además del beneficio tácito de la transmisión de valores mediante el acto de cocinar, la sensación de sentirse útiles, válidos y valorados por sus congéneres, existen innumerables beneficios a nivel de desarrollo físico y emocional en esta actividad para los niños. Tenéis en casa un laboratorio de experimentación perfecto para desarrollar el ingenio y la creatividad en vuestros peques!
Muchos de éstos beneficios se traducen en la adquisición de habilidades motoras mediante acciones como remover, verter, mezclar, amasar y triturar. El acto de cocinar, amplía sus horizontes sensoriales al explorar texturas, olores y sabores y también favorece el desarrollo del lenguaje al tener que nombrar las cosas, descubrir y preguntar.
Cuando cocinamos con nuestros peques también fomentamos la alimentación saludable, aprendiendo juntos a diferenciar lo que es un alimento de lo que no lo es. Lo que hace bien a nuestro cuerpo y las propiedades de cada alimento y aquellas cosas que debemos evitar, además de adquirir también normas de higiene y la importancia de manipular los alimentos de manera limpia y ordenada. Todos esos valores van impresos en este acto de amor familiar que, experimentando creativamente junto a los padres serán inolvidables para nuestros niños dejando huellas profundas en su desarrollo creativo y emocional.
tips para cocinar con niños
- Involucrar a los niños en el proceso de compra de ingredientes.
- Presentar opciones de recetas fáciles y acordes a su edad y permitir a los peques escoger qué quieren preparar.
- Crear un espacio seguro de trabajo para los niños, alejados de fuentes de calor u objetos cortopunzantes.
- Permitirles probar los ingredientes y explorar los sabores.
- Tener paciencia y no agobiarse por limpiar. La cocina se limpia y la ropa se lava, pero la experiencia los acompañará siempre.
En Mi Mamá Naturaleza sabemos la importancia tanto a nivel de desarrollo como a nivel emocional del acto de cocinar y no son pocas las veces en que junto a nuestras niñas creamos divertidas preparaciones. Todas las semanas creamos algo juntas y ver sus caritas de satisfacción cuando lo llevan a casa es para enmarcar. Es increíble ver cómo se transforman en un pequeño equipo en miniatura que limpia su espacio, amasa, da forma al pan y que a tan corta edad sean conscientes de que eventualmente lo van a poder comer o llevar a casa.
Desde nuestra familia, invitamos a los padres a involucrar a los más pequeños en esta sana actividad por lo menos una vez a la semana. Con suerte seremos los adultos los que muchas veces acabemos sorprendidos con los resultados.









